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El concierto pareció despertar a los contendientes, quienes, en lugar de mostrarse agradecidos con el recital del artista, le abuchearon y empezaron a buscar estratagemas para igualar el marcador. De esta forma, el chico del lado oscuro de la Guerra de las Galaxias puso en acción un invento usado en otras constelaciones exteriores, que consistía en una cuchara larga fijada a la punta de su espada láser con la que se puso a dar de comer a los peces; fue entonces cuando éstos, agradecidos por esos alimentos, empezaron a caer en su rejón, completando la primera hora con dos peces y, por tanto, primero en la clasificación provisional. Mientras, el resto de contendientes, ante el despegue del galáctico, solicitaban la prueba del "dopping" para el personaje al que "La noche le confunde".

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Lord Sierra, el paciente inglés, supo esperar su momento, y éste llegó justamente cuando dejó de dar de comer a sus comensales a 25 metros y trasladó la mesa más cerca de su mansión, a tan sólo 15; a esta invitación los muy tragones respondieron, y rápidamente se pudo oir el sonido celestial del hilo saliendo del carrete.

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La segunda hora se convirtió en un duelo entre "Lord Sierra” y Mardi, únicamente interrumpido por un sonido agudo proveniente del chalet de Marcos, el cual no supimos distinguir si se trataba de una alarma o de la señal de aviso del microondas indicando que ya estaban las palomitas. Nuevamente el que la tiene más larga se alzó con el triunfo por cuatro capturas a tres, y empezaba a destacarse en la clasificación.

Así comenzaba la tercera hora, y podíamos ver al violinista afinando su instrumento después de ese primer concierto; al del chalet, ocupado en levantarse a la nevera a por más provisiones; al nostálgico, quitando algunas telarañas a sus cañas y sacándoles brillo mientras pensaba en guardarlas cuidadosamente para lucirlas en alguna próxima feria de antigüedades; los únicos que realmente parecía que estaban enfrentados eran los de los puestos 3 y 4, pues Mardi continuaba empeñado en demostrar que el tamaño sí importa, y Sierra que con unas buenas inglesitas se pueden hacer auténticas virguerías.

Mientras la batalla por el triunfo continuaba, sonó una alarma de ataque aéreo y un carpín colorao voló por los aires, aterrizando en la terraza de Marcos, quien, mostrándose muy contento con tal captura, decidió dar un nuevo paseo hasta la nevera para celebrarlo junto a sus invitados.

CarlosAF67 pareció entonces sentir envidia, y por fin se decidió a sacar un pez, aunque, eso sí, de pequeño tamaño a fin de que no sufriera la caña, pues con la edad que tiene no está precisamente para muchos esfuerzos.


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