CÓMO ELEGIR BIEN EL FLOTADOR

Con sólo abrir la caja de un pescador de competición, nos daremos cuenta de que elegir correctamente un flotador no es nada simple. Puede tratarse del material de una persona muy organizada o, al contrario, de un pescador que saca su línea de entre un enredo de flotadores sin preparar, hilos, anzuelos, etc., pero sin duda el punto común es saber escoger la forma, la talla, el color... Veamos cómo conseguirlo.

La elección del flotador está íntimamente ligada a las condiciones de pesca. Estos pueden ser algunos principios básicos para ayudaros en la elección.

La antena

Visibilidad y sensibilidad

Un flotador debe ser suficientemente visible en todas las condiciones de pesca (con el sol de cara, con oleaje, lluvia, corriente...) a fin de que el pescador pueda conseguir una clavada eficaz en el momento preciso de la picada, pero esa visibilidad no puede entrar en conflicto con la sensibilidad requerida para poder apreciar los toques más delicados. En la elección correcta de los materiales con que se fabrican las antenas de los flotadores puede estar precisamente una de las claves más importantes para obtener el necesario equilibrio entre Sensibilidad y Visibilidad.

El hierro y la fibra de vidrio son materiales que permiten fabricar flotadores extremadamente sensibles. La semitransparencia de la fibra de vidrio permite a los rayos del sol atravesar su cuerpo, lo que hace que la pintura que la cubre sea más luminiscente y visible.

Plástico, bambú y madera de balsa permiten conseguir antenas con diámetros variables que los hacen más visibles, pero en detrimento de su sensibilidad.

Para ver bien

¿Cómo mejorar la visibilidad de vuestras antenas durante la pesca? Pues existen diferentes formas para conseguir que éstas se mantengan visibles durante toda la jornada de pesca:

- Colorearlas con pintura de color o con rotuladores indelebles.

- Recubriéndolas con tubos de plástico de diferentes tonos.

- Emplear flotadores provistos de antenas intercambiables.

Un punto extra de sensibilidad

El empleo de "styls" cuadrados permite un equilibrado de nuestras líneas más preciso, y según las condiciones atmosféricas o la reacción de los peces, podremos añadir un "styl" cuando la pesca se muestre difícil y desconfiada. En otras ocasiones, no es necesaria tanta sensibilidad (pescar apoyando el bajo en el fondo, peces hambrientos, etc.).

El cuerpo

Control y estabilidad

La eficacia de nuestras líneas dependerá del nivel de control que tengamos sobre las mismas en las diferentes situaciones de pesca (viento, corriente de fondo, etc.), y ello nos permitirá llevar a cabo eficaces maniobras de provocación. El éxito de esta operación reside en el cuerpo del flotador: El material con que esté fabricado, su forma, el posicionamiento de la anilla... ¡todo cuenta!

La madera de balsa

Este material se trabaja bien, lo que permite obtener todo tipo de formas de flotador, desde los más redondos a los más afilados. Lógicamente no es impermeable, y es necesario llevar a cabo un cuidadoso acabado a base de pinturas anticapilares a fin de aumentar su resistencia al hundimiento.

Forma redondeada

Estos flotadores son los que deberemos emplear en situaciones de fuerte corriente, pues nos permitirán retener el cebo, e incluso bloquearlo si fuera necesario para hacer comer a los peces en estas circunstancias.

Forma alargada

Los flotadores que tienen esta forma indican más claramente las picadas en alzada, evitando fallos cuando los peces se muestran difíciles. Asimismo, facilitan la provocación de caídas del cebo de anzuelo.

Forma de pera invertida

Su diseño nos permitirá pescar a la pasada en corrientes moderadas, son flotadores bastante estables.

Forma de pera

Ideales para pescar en corrientes lentas o en situaciones de viento, donde su estabilidad será nuestra mejor aliada.

Flotadores planos

A día de hoy existen innumerables diseños de flotadores de este tipo, aunque el fin siempre es el mismo: Pescar en corrientes fuertes o extremas, normalmente bloqueando el cebo.


La quilla

¿Corta o larga?

Una quilla corta favorece un posicionamiento rápido del flotador, haciéndolo ideal ideal para la pesca rápida de minitallas (gardones, alburnos, etc.).

Sin embargo, una quilla larga permite al flotador estabilizarse más en el agua, haciéndolo más resistente a movimientos de la superficie (oleaje, corriente superficial, etc.) y evitando las picadas falsas

El hierro

Al tratarse de un material de gran densidad, incluso en diámetros finos, permite la concepción de flotadores de poco volumen con cuerpos y quillas más bien discretos.

La fibra

Es un material sólido, resistente a la torsión y dotado de una buena densidad. Se utiliza para la fabricación de flotadores sometidos a fuertes tensiones (pesca de la carpa, pesca a la boloñesa, pesca en corriente de grandes peces, etc.).

El carbono

Es también un material sólido, pero menos denso, lo que permite fabricar largas quillas que nos permitirán estabilizar al flotador en las situaciones más adversas. Sin embargo, también favorece la sensibilidad del flotador, permitiéndonos una mejor detección de las picadas en alzada.

Las anillas de paso de hilo

El posicionamiento de la anilla influye directamente sobre el control que tendremos sobre nuestro flotador en el momento de la pesca.

Cuando más elevada sea su posición respecto al conjunto del flotador, menos resistencia de agua ofrecerá, algo muy importante cuando lo que queramos es llevar a cabo provocaciones laterales con el cebo.

En condiciones de pesca de grandes ejemplares de carpa, barbo, etc., lo más adecuado es recurrir al empleo de flotadores con paso de hilo interno, pues con ello evitaremos que, debido a la tensión que adquiera la línea, la misma pueda destruir nuestro flotador. En su colección para el año 2008, SENSAS ha tenido muy presente este aspecto, dotando a varios modelos de la gama de un sistema de hilo pasante lateral, reforzado con anilla de acero, que además nos permitirá controlar mejor la deriva del flotador al quedar insertado el hilo lateralmente por el cuerpo, en lugar de hacerlo por el centro del mismo, como sucede con los sistemas habituales.