Capítulo III: EL CARRETE

Bueno, tras los dos capítulos anteriores, en los que hacíamos una breve introducción a los materiales más básicos y elementales para practicar la pesca, en esta ocasión hablaremos de otro accesorio de vital importancia en este mundillo.

En ocasiones, debido a las condiciones del escenario, a que estemos pescando en largos tramos de río, o a la ausencia de peces cerca de la orilla, los pescadores sentimos la necesidad de llegar a lanzar nuestro cebo más lejos del puesto, situaciones en las que, ni la más larga de las cañas fijas (cañas sin anillas), nos servirá para ello; en esos casos es precisamente donde entran en juego las cañas anilladas (en esta ocasión, para la pesca de boloñesa e inglesa) provistas de un accesorio muy especial: El carrete.

Este artilugio, además de permitirnos lanzar nuestro aparejo mas allá de la distancia a la que conseguiríamos llegar con una caña fija (aun empleando toda su longitud de línea), nos permite además recuperarlo y amortiguar la tensión ofrecida por la tracción que ejerce el pez durante la captura, pudiendo llegar a utilizar diámetros de hilo mucho menores al poder regular la cesión del hilo en función de ella mediante el desbloqueo de la bobina por sistema de frenado ajustable.

Un carrete debe tener la cualidad de ser ligero y robusto, y para este tipo de pesca son recomendados los denominados "de bobina fija“. Los de última generación están fabricados con materiales especiales (titanio, grafito, etc.) que reemplazaron a los metálicos, ganando con ello mayor ligereza y suavidad de maniobra. Sus bobinas están construidas en forma troncocónica para facilitar el lanzado, con canales más o menos profundos, respondiendo con ello a las exigencias de todo pescador; anteriormente las bobinas eran completamente cilíndricas, con lo que la salida del hilo no era la más adecuada.

Los movimientos de los carretes de hoy en día se desarrollan mediante cojinetes de bolas, proporcionándole al mecanismo del carrete ligereza y rapidez en la recogida de línea; los más sofisticados llegan a tener más de seis rodamientos.

Si nos detenemos a observar por un momento un carrete y analizamos sus partes, veremos que su pie de fijación sirve para unirlo con la caña, además de asidero (por donde se sujeta). Por medio de la manivela, accionaremos su funcionamiento, tanto exterior como interiormente; un giro de esta manivela hace posible a su vez el giro del cabezal al que está unido el "pick-up" (normalmente hecho con acero y que nos permitirá liberar la salida del hilo al lanzar), lo cual provocará el bobinado del hilo durante la recuperación. Para impedir que el nylon se salga de la bobina al enrrollarlo, el "pick-up" está provisto de un rodillo guía que permite alojarlo sin enredos en el canal de la bobina.

No existe nada concreto sobre la elección de carretes de simple o de doble manivela, es más bien un tema de gusto personal; algunos pescadores prefieren el de manivela simple por ser mas cómodo al utilizar el "anti-reverse" (sistema que evita que el carrete gire hacia atrás), y otros en cambio prefieren la doble manivela porque hace de contrapeso respecto a los mecanismos internos, y por tanto hace posible un mejor funcionamiento. Personalmente, repito que es más bien una elección personal el uso de uno u otro sistema.

Una de las principales partes a tener en cuenta es el freno, existiendo carretes con freno delantero (sobre la bobina) y trasero. Un buen freno debe de ser ajustable y progresivo, permitiendo ceder la línea aflojando su mecanismo interior, lo cual hace posible que la bobina gire en dirección opuesta a la del sentido en que se ha bobinado el hilo que almacena, y, por consiguiente, cediendo nylon en el caso de que el pez sea de notables dimensiones y su forcejeo por escapar nos haga pensar que podría acabar rompiendo la línea.

Otro elemento importante es el seguro "anti-reverse", que es la palanca que impide que la manivela gire hacia atrás, y con ello el resto del mecanismo del carrete. Los pescadores más experimentados ya lo utilizan sin bloquear el carrete para ceder hilo de esta forma, aunque se requiere bastante práctica y en principio no es tan preciso como el freno ajustable.

Casi todos los carretes de hoy en día van provistos de una pequeña hendidura o uña para bloquear el hilo, esto es muy útil sobre todo a la hora de hacer lances de línea a la misma distancia o para retener la línea sin pasarnos en el lance, sobre todo cuando nos encontramos pescando frente a orillas de mucha vegetación en las que podríamos perder nuestro aparejo al engancharnos, aparte, lógicamente, de que al lanzar debemos hacer llegar el cebo siempre a la misma distancia y en la misma dirección de lanzado con relación a nuestra posición.

La velocidad de recuperación es expresada de forma numérica, y puede variar de 4 a 1 hasta 6,5 a 1 (aproximadamente). La primera de estas cifras (4,5, 6, etc.) indica la cantidad de vueltas que realiza el rodillo guía alrededor de la bobina por cada vuelta completa de manivela, que está representada por la segunda cifra (el número 1); esta relación recibe el nombre de "ratio". Tengo que aclarar que un carrete con diámetro de bobina superior a otro, aunque el ratio de ambos sea el mismo, recogerá mayor cantidad de hilo con el mismo numero de giros de manivela. Un ejemplo que nos podría servir de aclaración sería fijarnos en dos bicicletas iguales, pero montadas con distintas ruedas: La rueda mayor daría menos vueltas que la la rueda más pequeña para recorrer una misma distancia. En resumen, esto nos aclara una cosa: Si comparamos dos carretes con la misma relación de recogida, cuanto mayor sea el diámetro de la bobina, más hilo recuperará con el mismo número de vueltas de manivela.

En casi todas las bobinas viene reflejada la capacidad de hilo que se puede alojar en su interior en función del diámetro del mismo, esto es: A menor diámetro de hilo, lógicamente mayor cantidad de metros podrán almacenarse dentro de la bobina. Los carretes actuales suelen venir provistos de más de una bobina de repuesto, y su sustitución es muy fácil, pues se consigue extraer en la mayoría de los casos presionando sobre el centro de la bobina, liberándola mediante un leve giro; esta operación es cómoda, rápida, requiere poca práctica y no requiere ningún esfuerzo.

Al rellenar la bobina por primera vez con los carretes de sedal (hilo de pescar), para que no se nos formen líos y marañas, deberemos hacerlo siempre colocando los carretes de nylon en posición “cara arriba“, es decir, habitualmente la parte en la que se ve la marca del fabricante debería de estar frente a la bobina del carrete antes de proceder a cargar nuestro hilo para evitar que éste pierda el sentido inicial de bobinado de fábrica; en definitiva, que si el hilo se ha enrrollado originalmente de derecha a izquierda, en la bobina del carrete deberá almacenarse de igual forma. Si no se hace así, el hilo perderá su memoria y sufriremos las consecuencias.

En este tipo de pesca que se lleva a cabo empleando flotadores (boyas), el carrete normalmente se utiliza para la pesca "al corrido" (boloñesa o pesca del país) o pesca a la inglesa, aunque también se emplea para otras muchas modalidades, tanto de agua dulce (ríos y pantanos) como salada (mares).

Éstas son algunas de las cosas que debemos tener en cuenta a la hora de comprar un carrete:

  • La primera de ellas es que sea fuerte, pero a la vez ligero (poco pesado). Si nos referimos a la pesca con caña boloñesa, esto es debido a que en esta técnica normalmente se utilizan cañas de gran longitud y ya de por sí poco manejables (6, 7 o más metros), por lo que si, además de ser un poco engorrosas por la acción a que se las somete, sobre todo en días de mucho viento, le añadimos un carrete grande y pesado, además de descompensar su funcionalidad (forma en que trabaja una caña), la haría aún más pesada y menos manejable.

  •  Por otra parte, si lo empleamos para otra técnica como es la pesca a la inglesa (de la que hablaremos en otro artículo), un carrete demasiado grande y pesado empeorará la acción de la caña, así como su balance y equilibrio en el lanzado, descompensándola por completo.

El mantenimiento de un carrete es fácil, y no necesita más que un poco de limpieza por si le entra agua, arenilla, etc., y con esto y unos engrases periódicos (sobre todo al principio y final de temporada de pesca) es más que suficiente para su conservación.

Hoy en día todas las marcas tienen carretes muy buenos para satisfacer las necesidad de cualquier pescador y los hay para todos los gustos. 

Mucho es lo que se podría seguir hablando de carretes o sobre sus características y cualidades, pero esto, como con todo en la pesca, debemos de ir descubriéndolo poco a poco cada uno de nosotros. Al principio yo sólo preparaba buenos líos y marañas, ahora con paciencia y, como siempre, con la ayuda de mi padre, me voy familiarizando con ellos y conociendo mejor su mecanismo, gracias a lo cual y a un poco de práctica he llegado a capturar peces como éste de la fotografía empleando líneas muy finas.

En estos casos, un buen ajuste del freno del carrete nos evitará más de una rotura de línea, sobre todo en esos metros finales de la captura en los que el pez saca fuerzas de flaqueza para realizar un último intento de escapada.

Como siempre, espero que os haya gustado. Hasta pronto, amigos.

PABLO